jueves, 21 de mayo de 2009

carta abierta y epilogo

Me dirijo a ustedes para, por mi parte,puntualizar varias cuestiones que han de quedar escritas y claramente expresadas. Que mi denuncia de la destruccion de mis aguadas ha tenido un exclusivo caracter artistico,en defensa de una Obra propiedad de los jiennenses a los que unicamente les pertenecia.Que me aparto de cualquier politización de dicha protesta desde la independencia que me dá,militar exclusivamente en la pasión por el Arte y la culturaAgradecer expresamente a Jose Luis Cano y José Montané la preocupación y el interés que mostraron desde el primer momento que les mostré mi alarma por los hechos producidos.Esperar que este cúmulo de errores que dieron lugar a la desaparición de aquellas Obras,no vuelvan a repetirse sobre todo y por encima de todo ,por el bien de nuestra ciudad y sus ciudadanosAgradecer,por último,todos los gestos de solidaridad recibidos por todos aquellos que aman la cultura y a nuestra ciudad. David Padilla

2 comentarios:

Gaspar dijo...

Esperemos sea un epílogo. Y no se vuelva a repetir algo que aún me parece sacado de una película de las primeras de Almodovar.
Ahora me gustaría oir disculpas a los responsables de este hecho y asumir responsabilidades, y no seguir comentando que de nuevo el autor realice una obra. Esto es el chocalate del loro y por lo menos a mi no me gustaría que se repitiera una obra destruida.
Menos politización del asunto, menos aprovechamiento para lanzarse pedradas entre ellos y más humildad a la hora de gestionar nuestro dinero.
Por cierto ¿por qué el responsable del area de mantenimiento no asume él el costo de la escultura nueva que se haga?. Estoy seguro que la próxima vez se preguntará que es lo que tiene entre manos.

Espero haber contribuido a la difusión de este desaguisado con mi compañero artista David Padilla en la medida de mis posibilidades en la red. Y haber contribuido a que no te sintieses solo en esta película que también puede ser de HITCOTH.
Un abrazo.

Anxova dijo...

Cuentas con mi apoyo. La chapuza es la marca de fábrica de nuestros políticos.